jueves, 3 de marzo de 2011

A CLASES!!!!!!

Otro año que comienza... nuevos sueños...nuevas esperanzas....
El primer día de clases hay muchos rostros nuevos, que me miran con mirada sospechosa....tiene miedo de equivocarse.....ahora lo que no saben ...ni siquiera sospechan....es que yo también a pesar de todos mis años de experiencia...también tengo miedo.Miedo a equivocarme ...a no estar a la altura de sus expectativas...a no poderle dar lo que ellos realmente necesitan.
Cada año que pasa me encuentro con chicos más violentos, más carentes de valores y sobre todo necesitando mucho amor. 
Nunca me olvidaré de Carlitos...un chico con desajustes de conducta...que le gustaba charlar conmigo, sentarse en mi escritorio, escuchaba mis consejos. Muchas veces tuve que contenerlo cuando estaba nervioso y desajustado, hablaba con el y lograba tranquilizarlo. Nunca imaginé que en un momento de enojo podía quitarle la vida a alguien......ahora está cumpliendo su condena en un establecimiento para menores.
Sé que no soy culpable de los males del mundo....pero me hubiera gustado que mis palabras no se las hubiera llevado el viento....me hubiera gustado que mis palabras fueran semillas sembradas en tierra fértil y que dieran como fruto más paz y más amor.
Cuando suena el timbre siempre les digo: Sean felices....se ríen y no entienden...creo que piensan que estoy un poco loca, quizás tengan razón.
Yo no los preparo para que sepan todas las respuestas de una prueba...los preparo para la vida.
Ese es mi reto, el desafío que tengo cada vez que entro a un salón de clases.
Me acuerdo de Luis, cuando lo conocí tenía 16 años...hacía 5 años que se drogaba  con todo lo que caía en sus manos, a nadie le importaba, ni siquiera a sus padres...insistí....seguí insistiendo hasta que entró en rehabilitación y logró salvar el curso gracias a docentes que se preocuparon por el.
Lamentablemente encontré por el camino muchos compañeros docentes que no creen en sus alumnos, perdieron la fe en lo que hacen. Solamente dicen las mismas palabras repetidas de viejos libros, carentes de verdadero valor.
Un salón de clase es un verdadero jardín, lleno de plantas que debemos cuidar de las inclemencias del tiempo, depende de nosotros que florezcan.
Aunque arrecie el viento...yo seguiré sembrando mi jardín...con muchas flores de esperanza  y amor, por todos los Luises y Carlitos